Con la habilitación prevista para este viernes 16 de enero, la calle Pueyrredón vuelve a abrirse al tránsito y al uso cotidiano en la cuadra que vincula la Plaza Departamental con el corredor comercial y gastronómico del centro.
La reapertura se enmarca en la intervención urbana integral realizada “desde los cimientos”, orientada a mejorar accesibilidad, circulación y condiciones generales del espacio público.
El acto de inauguración se realizará el viernes 16 de enero, a las 21.00, en Pueyrredón y Av. San Martín.

Qué se hizo y qué cambia en la cuadra
Con el crecimiento del polo gastronómico, el tramo evidenció límites vinculados a veredas deterioradas y desniveles que dificultaban la circulación segura. A partir de ese diagnóstico, el intendente Emir Andraos definió avanzar con una obra que integrara tránsito, peatón, servicios y equipamiento urbano en una misma propuesta.
Desde la Secretaría de Infraestructura, a cargo de José Valerio Romanini, informaron que los trabajos incluyeron la renovación de redes de agua potable, cloaca y conexiones domiciliarias, la ampliación y reconstrucción de veredas, la reconstrucción de cunetas y cruces de calle, la demolición de la calzada existente y el mejoramiento de la base, además de la construcción de una nueva calzada de hormigón. La intervención sumó mobiliario urbano, farolas y mejoras complementarias vinculadas al funcionamiento integral del tramo, como descargas pluviales, reordenamiento de cunetas y renovación del arbolado público.
El director de Arquitectura, Juan José De Haro, explicó que el proyecto se apoyó en “la evolución real de la zona” y en la necesidad de contar con un espacio más continuo. En ese marco, se reconstruyeron veredas con terminación de mosaico granítico, ampliadas sobre el sector ganado previamente a la calzada. Según el diseño, se plantea un criterio de uso diferenciado: “se deja un paso libre de 2,50 metros para circulación peatonal” y el resto queda como expansión para la actividad gastronómica, delimitada con pérgolas metálicas.
El Arq. De Haro señaló que inicialmente se evaluó adoquinar el tramo, pero durante la ejecución se detectó una base inestable y, tras los análisis técnicos, se definió la alternativa de hormigón como pavimento definitivo. Esa decisión permitió sostener un objetivo central del proyecto: “dejar calle y veredas al mismo nivel”, reduciendo desniveles y reforzando la accesibilidad, además de mejorar la adaptabilidad del espacio para actividades en una zona de alto tránsito peatonal.

