La Municipalidad de Tunuyán trasladó hoy, junto a la Distribuidora GAMA,173 fardos de botellas PET desde el Centro de Residuos Sólidos Urbanos (COINCE) hacia una planta recicladora ubicada en la ciudad de Mendoza. Se trata de 4.300 kilos de material recuperado a través del programa Tunuyán Verde, que promueve la educación ambiental, la participación de las escuelas y el compromiso de las familias para reducir los residuos y cuidar el ambiente.
El material recuperado será comercializado a la planta recicladora, que compra el plástico para reincorporarlo al circuito productivo. El dinero obtenido por la venta vuelve a las escuelas participantes a través de premios, completando un proceso de economía circular en el que los residuos se convierten en recursos y los beneficios regresan a las comunidades educativas.
El PET es un tipo de plástico utilizado principalmente en la fabricación de botellas de bebidas y envases. Cuando se separa correctamente y se recupera para su reciclaje, puede transformarse en materia prima para elaborar nuevos productos. De esta manera, las botellas que podrían terminar en la vía pública, las acequias o los cauces adquieren un nuevo valor ambiental y económico.


Una política ambiental que se sostiene en el tiempo
La gestión del intendente Emir Andraos tiene entre sus objetivos el cuidado del ambiente mediante políticas y programas que promueven la participación comunitaria y generan resultados concretos. En este camino, Tunuyán Verde se consolidó como una propuesta sólida, que vincula la educación ambiental con acciones directas de recuperación de residuos y fomenta nuevos hábitos en la comunidad.
El programa se desarrolla a través de la Dirección de Ambiente de la Municipalidad, junto con el COINCE, Eco de los Andes y Distribuidora GAMA. Esta articulación permite avanzar en la separación y recuperación de botellas PET, sumar el compromiso del sector privado y garantizar que el material recolectado encuentre una nueva utilidad.
El intendente Emir Andraos hizo hincapié en que: “Cuando trabajamos de manera conjunta, podemos transformar hábitos y obtener resultados concretos para el cuidado del ambiente. Cada botella que recuperamos es un residuo menos en nuestros espacios públicos, en las acequias y en los cauces. Por eso, es fundamental sostener estas políticas y seguir convocando a toda la comunidad”,
Desde el inicio de la iniciativa, se recuperaron más de 45 toneladas de plástico, con ediciones anteriores en las que se superaron los 7.000 kilos recolectados. Para el ciclo 2026-2027, el desafío es alcanzar los 10.000 kilos de botellas PET, una meta que requiere ampliar la participación de las escuelas, las instituciones, los clubes y los vecinos.


Botellas que no terminan en acequias ni desagües
La recuperación de estos 4.300 kilos de plástico tiene un impacto que va más allá de la cantidad de material trasladado. Cada botella que se separa y se incorpora al circuito de reciclaje es un residuo menos que puede quedar abandonado en la vía pública o llegar a acequias, cauces y arroyos.
Este trabajo adquiere especial importancia durante los períodos de lluvias y ante los efectos asociados al fenómeno de El Niño, que pueden incrementar las precipitaciones en la región. En ese contexto, el Municipio realiza tareas de mantenimiento y limpieza de desagües para favorecer el escurrimiento del agua. Evitar que los residuos plásticos lleguen a estos espacios también forma parte de la prevención, ya que su acumulación puede obstruir el drenaje y generar inconvenientes.



Por eso, el cuidado ambiental requiere tanto de las intervenciones municipales como de la responsabilidad cotidiana de la comunidad. Separar las botellas, depositarlas en los Puntos Verdes habilitados y evitar arrojar residuos en la vía pública son acciones que contribuyen a mantener limpios los espacios compartidos.
Las primeras infancias, protagonistas del cambio cultural
Uno de los pilares de Tunuyán Verde es la participación de las infancias, que se han convertido en protagonistas de la propuesta. A través de las actividades escolares, los estudiantes aprenden a reconocer el valor de los materiales reciclables y trasladan esos conocimientos a sus hogares, donde invitan a sus familias y grupos de pertenencia a sumarse a la separación de residuos.

En este proceso, el rol de docentes y directivos es fundamental. Su acompañamiento permite incorporar la educación ambiental a las experiencias cotidianas, sostener las acciones de recolección y convertir cada escuela en un espacio desde el cual se multiplican los hábitos de cuidado.
La iniciativa también contempla incentivos para reconocer el esfuerzo de quienes participan. Durante noviembre se distinguirá al estudiante que más botellas PET haya recolectado en cada escuela participante. Además, el programa contempla la participación de clubes deportivos, que pueden reunir material reciclable y acceder a premios destinados a equipamiento deportivo.

Al respecto, la directora de Ambiente, Lucía Fiori, destacó el compromiso de las comunidades educativas y el trabajo de su equipo para sostener la propuesta. “Queremos que los alumnos comprendan que cada botella puede tener otra vida y que, si no la recuperamos, puede terminar en cauces, acequias o vertederos. Cuando los chicos incorporan este hábito y lo comparten con sus familias, se convierten en agentes de cambio dentro de sus propias comunidades”, señaló.
Un compromiso que necesita de la comunidad
El sector privado cumple un papel importante en el desarrollo de Tunuyán Verde. El acompañamiento de Eco de los Andes y Distribuidora GAMA, junto con el trabajo del COINCE y la Municipalidad, permite sostener una propuesta que vincula la educación ambiental, la recuperación de residuos y la posibilidad de reinsertar el plástico en el circuito productivo.
Para sumarse, los vecinos pueden acercar sus botellas PET a los Puntos Verdes distribuidos en el departamento. La ubicación de estos espacios se encuentra disponible en el mapa de la iniciativa. La participación de cada hogar contribuye a reducir la cantidad de residuos que llegan a los espacios públicos y fortalece el trabajo que realizan las escuelas y las instituciones.

Los 173 fardos trasladados desde el COINCE hacia la planta recicladora de Mendoza representan mucho más que 4.300 kilos de plástico: son el resultado de una tarea colectiva que se mantiene en el tiempo y cuyos avances están a la vista. Tunuyán Verde demuestra que la educación ambiental, el compromiso de las infancias y el trabajo conjunto entre el Estado, las instituciones educativas y el sector privado pueden convertir un residuo en un recurso, generar beneficios para las escuelas y promover cambios concretos en la forma de cuidar el lugar donde vivimos.